Protocolos de tratamiento



En el tratamiento se pretende cambiar para ser capaz de solucionar los problemas actuales y luego identificar y modificar conductas aprendidas y eficaces en el pasado que continúan empleándose en el presente, donde ya no son convenientes.


Las terapias y técnicas psicológicas que se aplican en la intervención psicológica, suelen ser procedimiento apoyados empíricamente, o basados en la evidencia científica. Aunque menos frecuente, es posible encontrar estrategias de intervención que se han derivado de consenso profesional. Caracteriza a las intervenciones realizadas la brevedad (de 4 a 8 sesiones), la focalización en el problema, y la individualización frente al uso de protocolos rígidos. Sirven además para garantizar una adecuada derivación.

Por ejemplo los residentes de Psicología Clínica desarrollan programas preventivos sobre el control emocional, el impacto psicológico de la enfermedad y las características psicológicas que favorecen una mejor rehabilitación. Especialmente, es destacable la participación en los programas de educación para la salud, donde el manejo comportamental es esencial.

En muchos de los casos no existe un protocolo formal por lo que ésta va a estar condicionada por los profesionales. Se tiene una buena valoración del profesional de la psicología, se le solicitan aportaciones y se recaba su opinión. A propósito de esta positiva valoración, cabe señalar la rotación se lleva a cabo habitualmente en los centros de salud donde están más predispuestos a favor del trabajo de los profesionales de la psicología clínica, sensibilizados con el papel de los procesos psicológicos en el abordaje de sus pacientes, lo que favorece la acogida. Los MAP parecen ser conscientes del balance entre beneficios y perjuicios de la intervención psicofarmacológica, reclamando ellos mismos intervenciones psicológicas para abordar los conflictos característicos de la vida cotidiana. Por lo tanto la rotación ayuda romper estereotipos y ajustar las creencias sobre el trabajo realizado por el profesional de la psicología clínica. Al ya comentado de la ausencia de un protocolo formal, se añaden las dificultades con la interconsulta por falta de tiempo y la coordinación, que es muy variable y depende de las características de los servicios, de los profesionales y de los pacientes. Adicionalmente, el hecho de que sea el profesional de la medicina el que derive puede ser un problema en ocasiones. 

Esta situación podría mejorarse. Entre las acciones que se pueden llevar a cabo para esta mejora, son las siguientes:

• Fomentar reuniones de los profesionales de la psicología con el resto de los profesionales, para favorecer una comunicación fluida. Algunas experiencias con éxito de este tipo de reuniones han consistido en breves sesiones de actualización en psicopatología y protocolos de actuación y derivación.

• Proporcionar retroalimentación al profesional de la medicina por parte del profesional de la psicología, desde una perspectiva biopsicosocial.

• Contar con profesionales de la psicología clínica en AP podría mejorar el sistema de derivaciones a SM y hacerlo más eficiente.

• Cuidar la parte informal de las relaciones. Esto implica fomentar la interconsulta y el asesoramiento informal con el resto del equipo, aportando criterios flexibles y buena disposición por parte del profesional de la psicología clínica.

La ausencia de protocolos de derivación precisos produce, en ocasiones, demoras en la recepción de atención y reiteración en las evaluaciones a las que se somete a los pacientes. El formato de intervención grupal, más habitual, se enfrenta a dificultades relativas a la heterogeneidad de diagnósticos y objetivos, lo que dificulta la formación de grupos. La posibilidad de ampliar la oferta de tratamiento grupal a otros centros podría ser una solución a esta complicación. En todo caso, se resalta la importancia de un primer acercamiento individualizado a todos los pacientes. Tomando en consideración estos aspectos (acogida favorable, demanda creciente), con lo comentado anteriormente (rechazo a los psicofármacos, búsqueda de alternativas de tratamiento), se puede considerar que los pacientes aceptarían especialmente la presencia estable de la psicología clínica.

Este protocolo está diseñado para la consulta ambulatoria de pacientes adultos con médicos de atención primaria. Las situaciones especiales planteadas por niños, adolescentes o personas de tercera edad o por pacientes internados requieren consideraciones especiales que no se incluyen aquí:

Busca incluir los problemas psicosociales como parte de la historia clínica, integrándolos a la anamnesis y al examen.

Pretende mejorar la capacidad de detección de estos problemas por parte del médico de atención primaria mediante el uso de técnicas especiales de tamizaje (screening).

Apunta a contribuir a una mejor evaluación y manejo de la situación biomédica, es decir, de la enfermedad orgánica; detectando factores que puedan influir en su evolución promueve el desarrollo de acciones específicas en el plano psicosocial.

Identificar problemas psicosociales:
• Fortalecer la relación médico- paciente conociendo el contexto psicosocial del paciente, su soporte social, situación vital y curso de vida. El médico no debe olvidar que él es la droga más usada (Balint).

• Conocer la disposición y posibilidades para colaborar en el tratamiento.

•Formular las consideraciones diagnósticas y el plan terapéutico tomando en cuenta lo anterior.

• Plantear las intervenciones preventivas o terapéuticas acordes al problema identificado.

• Evaluar la posibilidad de consulta o derivación con especialista del campo de la salud mental o con otros técnicos, según las características del problema.

Consideraciones sobre la forma de elaboración y uso del protocolo:
Los protocolos no sustituyen ni el conocimiento básico general del médico, ni el arte clínico de aplicar este conocimiento a casos individuales. Sus recomendaciones tienen sentido en el contexto de una visión de la relación médico-paciente como encuentro interpersonal, es decir, de una interacción entre dos personas, que si bien tienen roles distintos y específicos, están unidas en el acto médico por existir entre ellas una relación asistencial humana.

Dentro de este marco el protocolo busca reflejar el consenso médico sobre las conductas más adecuadas a nivel diagnóstico y terapéutico. Busca establecer el marco general para realizar acciones específicas, más que detallar estas acciones.

Dado que existe un creciente número de investigaciones que buscan establecer una evidencia más firme en este campo, resulta aconsejable una revisión periódica de este protocolo.

La consideración de los problemas psicosociales debe prestar especial atención a las características sociales y culturales de cada medio, así como a los criterios médicos más firmemente establecidos y de carácter universal.

Las acciones descritas por este protocolo deben darse en el marco de un encuentro interpersonal, es decir, en el marco de una relación médico-paciente que constituye una interacción entre dos personas, que si bien tienen roles distintos, están unidas por existir entre ellas una relación asistencial humana. Para mayor claridad, los problemas y trastornos psicosociales serán clasificados en cuatro áreas o ejes:

Los aspectos biomédicos de la enfermedad; las características psicológicas del paciente; las características del medio socio familiar y las características de la relación asistencial entre médico y paciente.

Comentarios

  1. Buenas tardes compañera agradezco la información que nos compartes, hablamos e investigamos acerca de los protocolos y la importancia sin embargo tu nos compartes la información acerca de lo que pasa en la ausencia de protocolos y de derivación que esto produce lo que me resulta muy interesante.
    Gracias por compartirlo.

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